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Relivia™ — Calor y fototerapia para tus manos, 15 minutos al día

Relivia™ — Calor y fototerapia para tus manos, 15 minutos al día

  • Para las noches en que la mano te despierta
  • Calor donde más te molesta, al instante
  • Quince minutos y sigues con lo tuyo
  • Póntela y olvídate: sin cables ni enchufes
  • 90 días para probarla, o te devolvemos el dinero
  • American Express
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Son las tres y diez de la mañana. Otra vez.

Te has despertado con la mano dormida, ardiendo, como si la tuvieras metida en agua helada y a la vez llena de agujas. Te sientas en el borde de la cama y la sacudes en el aire, abriendo y cerrando el puño, esperando a que vuelva la sensación. Tardan dos minutos. A veces cinco.

Luego te vuelves a acostar, colocas la mano estirada fuera del edredón, y rezas para que aguante hasta las siete.

Al día siguiente estás rota. Y la mano sigue torpe hasta media mañana.

Lo has probado casi todo: la férula de la farmacia, que te aprieta y no te deja dormir de lado. Las cremas antiinflamatorias. Dormir con el brazo estirado. Y sigues igual.

La férula no trata nada. Solo te impide doblar la muñeca mientras duermes.

RELIVIA hace lo contrario: trabaja sobre la zona en lugar de inmovilizarla.

Envuelve la muñeca y el dorso de la mano con 48 diodos que emiten luz roja de 660 nm e infrarroja de 850 nm, combinada con calor regulable en tres niveles. La luz infrarroja atraviesa la piel; el calor relaja la zona y favorece la circulación local. Es el mismo tipo de fototerapia que se usa en clínicas de fisioterapia y recuperación deportiva, en un aparato que cuesta menos que dos sesiones.

Quince minutos. Una vez al día. En casa.

¿Cómo funciona?

1. Envuélvela. Pasa el pulgar por el orificio y ajusta la tira sobre el dorso de la mano. Vale para mano derecha o izquierda, y se adapta a cualquier talla de adulto.

2. Enciéndela. Un botón. Eliges el nivel de calor y el modo de luz. Empieza por el nivel medio.

3. Relájate 15 minutos. Mientras ves la tele, mientras cenas, mientras lees. Se apaga sola. Sin cables: se carga por USB-C y aguanta varias sesiones.

Nada que aprender, nada que montar, ninguna cita que pedir.

Antes de pasar por el quirófano, prueba quince minutos al día.

Si trabajas con teclado, con herramientas o de cara al público, no tienes la opción de "descansar tres semanas". Necesitas algo que encaje en el día que ya tienes.

Quince minutos, una vez al día. Sin pastillas, sin consultas privadas de 80 € y sin plantearte una operación.

Que dejen de caérsete las cosas.

No fue de un día para otro. Primero fue el bote de cristal que no podías abrir. Luego el vaso que se te resbaló en el fregadero. Los botones de la camisa. Las llaves.

Y lo peor es lo que no dices en voz alta: que si tus manos no responden, tu trabajo tampoco.

El calor y la luz infrarroja actúan sobre la muñeca y el dorso de la mano, la zona por la que pasa todo lo que necesitas para agarrar. Muchos usuarios lo utilizan por la mañana antes de empezar la jornada y por la noche al terminarla, precisamente por eso: para llegar al final del día con la mano todavía suya.

«Es que duermo mal la mano.» Llevas seis meses diciendo eso.

Puede que sea la almohada. O puede que no.

Cuando el hormigueo aparece siempre en los mismos dedos —pulgar, índice, corazón— y siempre de noche, y necesitas sacudir la mano para que vuelva la sensación, ya no es una postura rara. Es un patrón.

No hace falta que esperes a tener un diagnóstico para empezar a cuidarte la muñeca. Quince minutos de calor y luz roja al final del día, sobre la zona que llevas todo el día castigando con el ratón y el teclado. Si además vas al médico, mejor. Pero no te quedes seis meses más culpando a la almohada.

Te operaste. Y las molestias han vuelto.

Nadie te avisó de esto. Pasaste por el quirófano, estuviste semanas de baja, y durante un tiempo dormiste bien. Ahora vuelve el hormigueo por las noches, o la mano se te cansa antes de lo que se cansaba.

Y te da rabia hasta contarlo, porque la respuesta que te dan es siempre la misma: «eso ya está operado».

RELIVIA no revierte una cirugía ni promete arreglar lo que quedó. Es cuidado diario para una mano que sigue molestando: calor y luz roja sobre la muñeca, quince minutos, todos los días, sin volver a pasar por consulta para nada.

 
 
 
 

Manos que han vuelto a responder

Group 5

Se operó de la mano hace seis semanas y esta es la mejor sensación de alivio que ha tenido desde entonces. Le gusta sobre todo la vibración suave; el calor se coloca justo donde lo necesita. La va a usar antes de trabajar, en la comida y al volver a casa, porque escribe a ordenador todo el día

Shana C

Group 5

Se está recuperando de una fractura de muñeca con placa y seis tornillos, y la usa sin parar durante la rehabilitación. Calienta la muñeca antes de trabajar la cicatriz, que es lo que más le costaba. Se la lleva de viaje a Europa porque cabe en el equipaje de mano.

Heather G.

Group 5

Muñequera bien construida, inalámbrica, con orificio para el pulgar y tres niveles de calor con luces de color. Tiene una lesión antigua de muñeca y trabaja con ordenador todo el día: dice que le ha supuesto una diferencia notable. Advierte de que lo del «masaje» es más bien vibración, no un masaje de verdad.

Stackiemon

Group 5

La usa todos los días, tres o cuatro veces en cada muñeca. Tiene tres niveles de calor y tres de masaje; el alto calienta de verdad, así que ella usa medio o bajo porque lo que busca es la luz roja. En la muñeca prefiere el calor solo, pero el masaje le va muy bien en rodillas y tobillos.

M. Dolores

Group 5

Calienta rápido y da un calor constante que sienta bien en la muñeca. Tres niveles de calor y tres de vibración, con iconos claros y fácil de poner y ajustar. Su único pero: la tira de arriba, la del pulgar, se afloja con el movimiento de la mano — recomienda doblarla.

Mary
 
 
 
 

Lo que nos preguntáis antes de comprar

Las cuatro dudas que más nos llegan por WhatsApp.

¿Y si a mí no me hace nada?

Es la pregunta correcta. Por eso la pruebas 90 días. La usas a diario y, si al cabo de ese tiempo no notas diferencia, nos escribes un correo y te devolvemos el dinero. El riesgo es nuestro, no tuyo.

Ya me he gastado dinero en cosas que no funcionaron.

En férulas, cremas, muñequeras de la farmacia. Lo entendemos, y es exactamente la razón por la que existen los 90 días: pruébala sin arriesgar nada.

¿Me tengo que atar a un enchufe?

No. Se carga por USB-C y funciona sin cables, así que la usas en el sofá, en la cama, en la oficina o en el coche parado. Pesa 126 g y se apaga sola.

¿Cuánto tardo en notar algo?

El calor lo notas desde el primer minuto. Lo demás va por semanas, no por días: quienes mejor hablan de ella son los que la usan todos los días durante al menos tres semanas. Preferimos decírtelo antes que decepcionarte.